Un vivero nacido en el laboratorio

“Aluantu”, uno de los proyectos de empresa de base tecnológica que se está incubando en la UNC creará y comercializará plantas ornamentales de origen “in vitro”.

Una empresa que fabrica individuos completamente sanos, genéticamente perfectos y hasta “lindos”. Esto aspira a ser Aluantu. Los individuos, por suerte, son especies vegetales. Del proyecto participa el Laboratorio de Biotecnología de la Facultad de Ciencias Agropecuarias, desde donde salen los ejemplares originados  y clonados “in vitro”.

En realidad, este proceso se hace naturalmente y lo puede realizar cualquier jardinero, viverista o aficionado a las plantas. Pero en el laboratorio, gracias a los conocimientos de la biotecnología, los individuos nacen en óptimo estado de salud y cuidados hasta el detalle. Luego pasan a un invernadero “científico” donde se tiene todos los parámetros ambientales controlados.

Aluantu (expresión de origen mapuche que significa “con mucho sol”), se ocupará de esta segunda etapa, del paso por el invernadero hasta su venta al mercado comercial de plantas.

El emprendimiento ingresó a fines de 2013 al sistema de incubación externa del Parque Científico-Tecnológico de la UNC. En dos, quizás tres años, Aluantu salga al mercado. Y tiene grandes posibilidades de ser una empresa de base tecnológica exitosa: es el único vivero aclimatador de plantas ornamentales de origen in vitro de la Argentina.

El equipo lo conforman Cecilia Turina, Rodrigo Morelli, María Bracamonte, Natalia Gilesky, Cristina Flamarique  y Paula Bima. Son Biólogos, ingenieros agrónomos, estudiantes avanzados y Rodrigo Morelli es Técnico en Laboratorio.

Por ahora, Aluantu se plantea fabricar ejemplares de solo tres especies: Spathiphyllum (una pequeña cala blanca), Helechos y aloe vera.

 

El proceso, paso a paso

Las plantas que se consiguen en cualquier vivero son clonadas naturalmente. Pero siempre existe el riesgo de que el suelo de donde nacen posea enfermedades de distinto tipo u organismos dañinos que son heredados por los hijos. Esto conduce a que las plantas tengan poca salud, posean una imagen deteriorada y vivan menos.

En Aluantu se reciben del laboratorio las yemas (meristemos) de las mejores especies que originan nuevos ejemplares.  Llegan en frascos con hojas y raíces en una especie de” gelatina” que contiene las mismas propiedades de un suelo sano (nutrientes, vitaminas). Después se las esteriliza para matar hongos y bacterias, para después se sembrarse en tubos de ensayo. 

Como próximo paso, se las trasplanta a macetas que contienen sustratos y compost natural. Allí entran al invernadero donde se les controla la temperatura, la luz y humedad necesaria que requiere cada especie.

Están en entre tres y seis meses, listas para llegar a un medio natural. El resultado son plantas sanas, genéticamente controladas y atractivas a la visión del posible comprador. (Ver imágenes)

El componente visual es lo más destacado. “A los viveristas les encantan; se venderán solas”, dicen desde el grupo de Aluantu. También calculan que las especies originadas in vitro no saldrán más de un 10% o 15% que las comunes. Este es el valor agregado que le otorga el conocimiento científico.

Las plantas ornamentales nacidas en laboratorio que se encuentran en el mercado son todas importadas, provienen especialmente de países europeos. Hay un emprendimiento en la localidad bonaerense de Castelar, pero especializado en plantas autóctonas. Aluantu será la primera empresa nacional, y surgida desde la UNC.

Fuente: Boletín de noticias de Secyt-UNC

Fotos: Incubadora de Empresas UNC

 

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